¡Nos Desangramos!

Latinoamérica está en una agonía, una agonía que parece alargarse sin quitarnos el aliento de la boca. Se podría tomar como una enfermedad mortal pero todavía existe la esperanza de encontrar la cura para nuestro cáncer. El pueblo latinoamericano tiene la posibilidad de volver a la vida en el sabor de su gente, en la cultura que nos une, en el poder de la unión.

Tal vez la mejor manera de encontrar un remedio es buscar la raíz y esto es lo que encontramos en el libro de Eduardo Galeano “Las Venas Abiertas de América Latina”. Galeano nos muestra de una forma clara y sencilla pero abundantemente documentada, el brutal y despiadado saqueo al que los imperialistas han sometido el continente no poniendo reparos a su avaricia insaciable. En este proceso no han dudado en esclavizar y destruir pueblos enteros esquilmando todas las riquezas posibles. Primero los españoles y portugueses con el monocultivo, el horror del tráfico de esclavos y la extracción masiva de recursos minerales. Después del proceso de independencia los ingleses y los norteamericanos, de una forma más sutil y pero igualmente efectiva, mediante el intercambio desigual. En nombre de la democracia, la libertad y el progreso dan golpes de estado para instaurar dictaduras reaccionarias, todo con tal de mantener y ampliar su margen de beneficios, todo con el beneplácito y la complicidad de las burguesías de los respectivos países.

Todo esto lo vemos reflejado en las crisis actuales de países como Argentina, Brasil y México, los cuáles no están en crisis por falta de recursos sino por abuso de poder. En América Latina se encuentra un gran diversidad de recursos naturales que han sido aprovechados para beneficios de otros países, desde el descubrimiento del continente hasta la actualidad. Nos vendieron una idea montados en grandes caballos y portando espejos que deslumbraron a nuestros antepasados y es triste ver que el engaño sigue presente, pero peor aún es que estemos concientes de ello. Ya no son espejos sino “buenas relaciones” y tratados que finalmente acaban por perjudicarnos.

Por eso nos estamos desangrado y va a llegar un momento en que la sangre va a dejar de fluir, los recursos se pueden acabar y no se les esta cuidando.  ¿Hasta donde se va a llegar sin que seamos capaz de unirnos como latinos y tratar de salir adelante; por qué sólo demostrar la unión en caso de desastre natural y no en esta catástrofe económico-sociocultural?.

La respuesta que yo he encontrado es la misma naturaleza humana que es capaz de ser tan bondadosa y cruel a la vez, esa naturaleza que hace que un Napoleón, un Hitler  y un Pinochet se envicien de poder, la misma que nos ha dado desde un Gandhi hasta un Jack “El Destripador”. Tenemos que nivelar esa dualidad hasta equilibrarla y no dejar que los pecados capitales gobiernen a Latinoamérica para realmente comenzar a encontrarle una solución a esta agonía crónica que nos invade.

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