El México Mediático

A journalist protests violence against journalists nationwide in Mexico City, Saturday, 7 August 2010. Photo: AP Photo/Marco Ugarte

La historia mediática de México comienza en 1722 con la “Gazeta de México” de Francisco Sahagún Arévalo. A pesar de que la imprenta había llegado desde 1539, sólo se habían estado publicando papeles sueltos que eran conocidos como “hojas volantes”, y es hasta 1666 que surgen las gacetas. Posteriormente, las gacetas se vuelven periódicas pero sufren de la censura virreinal sin que esto evite un desarrollo intelectual de los novohispanos que culminó con la creación del “Diario de México”, que sería el primer cotidiano del país que abordaba temas de índole social. (Andrade et al., 1999, 851)

Los diversos movimientos sociales que sufrió el país, lograron que la prensa evolucionara hasta convertirse en un importante foro de opinión o de propaganda, en épocas como la independencia, el porfiriato y la revolución.

Para 1917, con la promulgación de la Constitución Mexicana viene la libertad de expresión, reglamentada en la Ley de Imprenta promulgada ese mismo año. A partir de este momento, surgen los grandes periódicos que conocemos hasta la fecha como El Universal o el Excélsior, y es así como la prensa entra de lleno a su etapa industrial y adquiere una índole comercial, dejando a un lado su carácter ideológico y partidista que había obtenido durante la época revolucionaria.

El siguiente medio que entra a nuestro país fue el cine, traído en 1895 por Porfirio Díaz. Los primeros cineastas en México se dedicaban prácticamente a recopilar imágenes de orden y progreso durante el porfiriato. De éste modo se comienzan a sentar las bases de la industria cinematográfica a través de los documentales, y se fundó una escuela mexicana del documental, encabezada por Salvador Toscano y los hermanos Alva, quienes son considerados como pioneros del cine nacional.

Cuando estalla la Revolución Mexicana, sigue predominando el género documental pero, a finales del movimiento, también se ven los inicios del cine de ficción abordando temas del movimiento nacionalista que ya se veían reflejados en la literatura, la fotografía y la música.

La verdadera consolidación del cine mexicano, se da durante la Segunda Guerra Mundial ya que surgen varios actores, directores y guionistas que aprovecharon la desestabilización de los países primer mundistas para posicionar el cine mexicano y llevarlo a su punto más álgido.

Después de la época de oro de los cuarenta, con el fin de la Segunda Gran Guerra, comienza a decaer la industria y la producción de películas pasa a ser de pésima calidad cinematográfica. Con esto quedó manchada la reputación del cine nacional hasta que en los noventa viene un resurgimiento con la llegada de directores como Alfonso Cuarón, Arturo Ripstein o María Novaro, quienes recuperaron un poco la confianza del público mexicano y han ayudado a que la industria siga viva hasta la fecha.

Por extraño que parezca, la radio entra después que el cine. Las transmisiones radiofónicas inician en 1908, pero es hasta 1921 cuando, una emisora de Monterrey y otra en la Ciudad de México,  logran transmitir los primeros programas y comerciales.

Poco a poco comenzaron a surgir estaciones de radio por todo el país como la JH, auspiciada por la Secretaría de Marina; la 24 A Experimental en Morelia; La Casa de la Radio que tenía sociedad con El Universal, entre otras.

La radio se consolidó hasta los treinta cuando se afilia a la Conferencia Internacional de Telecomunicaciones, y a partir de entonces le corresponden los indicativos nominales XE y XH a las radiodifusoras mexicanas. Para 1938 se habían creado 13 estaciones y se compraron otras 4 que conformaron la cadena XEW que ya transmitía en onda corta.

Con el paso de los años, los avances tecnológicos y las diferentes medidas tomadas por el gobierno lograron mejorar la calidad de la señal y ampliaron la cobertura de la misma. Sin embargo, la radio sufrió una fuerte embestida con la llegada de la televisión que debilitó de sobre manera a todas las radiodifusoras. Gracias a esto, la radio le dio una nueva orientación a sus contenidos y formatos para sobrevivir al nuevo medio de comunicación.

Ahora entraremos en el terreno que nos interesa: la televisión nacional. Un medio que causó gran revuelo en los cuarenta y que hasta la fecha sigue siendo el medio de comunicación más importante a nivel nacional e internacional.

Y nació la Televisión…

El nacimiento de la televisión en México esta estrechamente vinculado con Guillermo González Camarena, quien, entre 1933 y 1934, realizaba experimentos de transmisión de imágenes en las instalaciones de la XEFO (emisora del Partido Nacional Revolucionario), con equipo construido por el mismo. Tres años después, hace demostraciones de la primera cámara televisual a color y, para 1949  patentó un sistema mecánico de TV al que denominó tricromático. Dos años más tarde crea un adaptador para aparatos receptores y efectúa la primera transmisión de imágenes a distancia por medio de la frecuencia XEIGC, que inauguró como estación experimental en el 46. (Andrade et al., 1999, p.869)

En 1949 el gobierno anunció que haría uso de la televisión con fines sociales y culturales, pero al mismo tiempo reconoció que estaría sujeta a la explotación de empresas privadas y consecionó el primer canal de TV, el canal 4, a la empresa de Televisión de México. En 1950 se decretaron las normas técnicas de instalación y funcionamiento recomendadas por González Camarena y en ese mismo año, el Canal 4 XHTV, inició sus transmisiones con el IV informe de Gobierno de Miguel Alemán y se autorizó a la empresa Televimex de Emilio Azcárraga Vidaurreta, dueño de la XEW, la operación de XEWTV, Canal 2. Esta emisora comienza sus transmisiones en 1951 y ese mismo año instala la XEQ, Canal 9. Los canales que seguirán son: en el 52 Canal 5, XHGC de González Camarena; en el 53 el Canal 6 de Tijuana y, para el 54, el Canal 7, de Puebla. (Andrade et al., 1999, p. 869)

El monopolio de la televisión mexicana, comienza en 1955 cuando los concesionarios de los canales 2, 4 y 5 construyen la empresa Telesistema Mexicano (TSM). Poco a poco, la TSM se encargó de ampliar su cobertura afiliándose con emisoras o instalando repetidoras, al grado que para 1959 cubría 20 estados de la República y dos años más tarde, comenzaba a tener presencia en Estados Unidos. (Andrade et al., 1999, p. 870)

Por otra parte, en el 59 se comienza a utilizar el video tape para grabar los programas y XEIPN, Canal Once, del Instituto Politécnico Nacional, se constituye como la primera emisora de corte cultural y educativo en América Latina. En 1960 entra en vigor la Ley Federal de Radio y Televisión y para el 63 se llevan a cabo las primeras transmisiones a color y vía satélite. (Andrade et al., 1999, p. 870)

A finales de los sesenta las empresas privadas comenzaron otras cadenas a lo largo del país y surgieron canales como el 12 de Monterrey de Telecadena Mexicana; el Canal 13 (XHDF) de la Corporación Mexicana de la Radio y la Televisión. En 1970 Telecadena Mexicana se asocia con la Televisión Independiente de México (TIM) y se formó la Organización de la Televisión Iberoamericana (OTI). En este mismo año el Estado adquiere la concesión de Canal 13 y creó la institución Televisiva Cultural de México.

En los setenta se lleva a cabo una fusión que marcaría la historia de la televisión nacional. Se unen la TSM y la TIM para que surja el consorcio Televisión Vía Satélite mejor conocido como Televisa. Televisa ya había comenzado la conquista del territorio nacional e internacional durante los sesenta, pero es a mediados de los setenta cuando comienza a consolidarse con la creación de Univisión. La expansión internacional resultó negativa ya que se le negó la extensión de algunas concesiones  y tuvo que venderlas, junto con Univisión. (Andrade et al., 1999, p. 870)

Por su parte, el gobierno continuó movilizándose en el terreno de la televisión y en 1977 creó la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, que depende se la Secretaría de Gobernación. Durante el gobierno de Miguel de la Madrid, se crea el Instituto Mexicano de Televisión (IMEVISIÓN), el cuál operó desde el 85 a través de las redes nacionales  13 y 7; sus repetidoras que era el 44 y el 99 respectivamente, así como el 22 del valle de México y el 8 de Monterrey. Con Salinas de Gortari surge el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, que se hace cargo de IMCINE e IMEVISIÓN. (Andrade et al., 1999, p. 871)

A finales de los ochenta surge la televisión de paga con empresas como Cablevisión o Multivisión, que fueron un gran éxito pero representaron un riesgo para la televisión abierta, por lo que el gobierno decide desincorporar los canales de Imevisión y ponerlos en venta. Cuando el canal 13 y el 7 entran a manos privadas, se agrupan bajo la denominación de Televisión Azteca y comienza la famosa guerra de televisoras, que hasta la fecha sigue siendo evidente para los telespectadores. (Andrade et al., 1999, p. 871-872)

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