Chido Fest 2012: Rock, Violencia y Migración

La velada comenzó con una larga fila para entrar, acompañada de activistas que reclamaban a los presentes su colaboración con los bolsillos del Sheriff Arpaio y la Gobernadora Jan Brewer.
Se expresaban diciendo: “Queremos rock o queremos deportación”.

Quiero hacer un paréntesis en este tema porque yo compré mi boleto y no creo que por asistir al concierto este a favor de la ley o de estos controversiales personajes.

Para empezar, todos los que residimos en el estado colaboramos diariamente con los bolsillos de Brewer y Arpaio; simplemente porque pagamos impuestos todo el tiempo al comprar ese cafecito del Starbucks ó al poner gasolina ó al comprar ropa. Creo que sería una mejor estrategia enfocar los esfuerzos en registrar votantes latinos para que de este modo podamos escoger a nuestros gobernantes y participar en el proceso democrático, que hasta este momento, continua en manos de quienes si ejercen su derecho y, en nuestro estado, eso ha significado pasar leyes como la 1070 y elegir una y otra vez al Sheriff más temido del Oeste.

Volviendo al Chido Fest. El concierto abrió con la banda de Ska mexicano, Inspector, quienes rápidamente encendieron el escenario con algunas de sus rolas más populares como Amnesia y Amargo Adiós.  Después de solo 30 minutos de concierto la banda se despide y la audiencia, que se quedo con ganas de más, los despidió gritando culero; sin que sus gritos tuvieran efecto alguno ya que el show tenía que continuar.

Después de hacer algunos ajustes en el escenario, llego el turno de La Lupita; banda de rock mexicana que es de mis favoritas por la creatividad lirica y el excelente arreglo musical que siempre demuestran en sus discos. Interpretaron canciones como Me Cae, Supersónico, Gavilán o Paloma; rolas que entran dentro de sus melodías más clásicas pero también interpretaron algo de su nueva discografía, el sencillo titulado Te Odio.

Héctor Quijada, vocalista del grupo,  también aprovecho el escenario para expresar su solidaridad con la “gente que enfrenta discriminación y leyes pendejas”, refriéndose a la problemática migratoria local. Nuevamente la banda se despide sin encoré debido a la apretada agenda musical del festival.

La audiencia aprovecho la llegada del acordeón de Celso Piña para mover el esqueleto.  La seguridad del lugar se esforzó por minimizar a las parejas que bailaban en cada pasillo pero no tuvieron mucho éxito, ya que podías sentir el ritmo trepando por tu cuerpo ante clásicas canciones como Cumbia Sobre el Río, Cumbia Poder y, la romántica de la velada, Aunque no sea Conmigo.

El momento ansiado de la noche fue la llegada del TRI al escenario. Poco a poco los presentes fueron desbocando sus emociones con las canciones del legendario Alex Lora, y fue en este momento en el que el concierto tomo un giro desagradable para mí.

El Comerica Theatre no cuenta con entrada general, no es un espacio para hacer el tradicional slam que suele acompañar a este tipo de eventos y los presentes debieron respetar este hecho por cuestiones de seguridad.

Como siempre los amolados son lo de hasta enfrente. La gente se dejo venir desde sus lugares hasta el pasillo más amplio (unos 2 metros y medio de ancho) y comenzó con lo que parecía ser un slam moderado. De repente comenzaron a aventar bebidas y vasos, llego el intenso tufo de marihuana y presencie como el salvaje salió de varios de los presentes.

Muchos de los que estaban en la 5 fila, nos vimos forzados a movernos hacia atrás por la intensidad de los aventones sigilosamente se convirtieron en golpes. Emergieron peleas aisladas por todos lados pero me toco presenciar uno de los momentos más violentos que he vivido. Uno de los guardias de seguridad intentaba calmar los golpes, y los involucrados se le fueron encima a puñetazos. El hombre terminó en el suelo y solo vi como mas personas se le abalanzaron. Afortunadamente, llegaron algunos refuerzos y después de empujones y apretones lograron detener a alguien y auxiliar al de  seguridad.
El incidente fue tan drástico que Alex Lora cambio la tonada a algo más pacífico y critico fuertemente el comportamiento de la raza.

Sea el TRI o no, yo creo que somos seres pensantes y que tenemos que saber cómo comportarnos, especialmente estando en casa ajena y más en Arizona; un estado lleno de políticos anti-migrantes que aprovechan demostraciones como esas para hacernos quedar mal.

Después de terminar con fuertes golpes en las piernas, a regañadientes cedí mi lugar y me retire a otras filas para finalmente disfrutar algo del concierto y poder cantar con todas mis fuerzas una de mis rolas favoritas de la banda: ADO.

En síntesis, vivimos buena música, bailamos y cantamos como siempre y como nunca. Revivimos momentos especiales que nos transportaron a México por unos instantes y añoramos el poder pisar ese país que está tan cerca y tan lejos de nuestras manos. Pero tenemos que recordar que esos privilegios y esa conciencia esparcida por el rock & roll no debe de venir acompañada por la violencia. El rock es música con concencia y tenemos que aprender a escucharla más allá del slam.

¡QUE VIVA EL ROCK & ROLL!

Comments
2 Responses to “Chido Fest 2012: Rock, Violencia y Migración”
  1. Dario muńoz dice:

    Drsgraciadamente es un problema cultural y educativo. Te apuesto k Los k empesaron la gresca eran morenitos y panzones!!!!

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